Oscurece.
El telón del mundo cae.

Al otro lado, lo prescindible.
A este, la entrega sin resistencia,
el silencio,
la luz apenas intuida,
el latido a corazón abierto
La que soy.
Sin máscara,
sin adejtivos,
sin exigencias.

Cuando el telón del mundo cae,
soy.