La madrugada, amenazando con dejar caer
sus copos de incertidumbre
sobre las pestañas del sueño.

El último trago, quemando en la garganta.
La reciente caricia, aleteando en las manos.
La oscuridad, desvaneciendo tu contorno,
ese que, mañana, será pura añoranza,
pérdida absoluta,
escarcha que hiele la soledad,
recuerdo que corroa la memoria,
ausencia que vacíe el vacío,
noche que resista tenazmente al día,
incendio que calcine las caricias
que dejaste sobre mi piel en barbecho.

Pero eso será mañana,
cuando, viajando a lomos de la nostalgia,
recuerde que, desafiando los miedos
y transgrediendo lo correcto,
impedí a la madrugada amenazante
que dejara caer sus copos de incertidumbre
sobre ti, pestañas de mi sueño.