Conocí la buena pluma –¿por qué sigo diciendo ‘pluma’ si seguramente la autora escribe en un ordenador? Una pequeña concesión a esa idea romántica de emborronar papeles con ese objeto ya casi en desuso, pero tan entrañable como es la pluma- literatura de Clara Obligado con ‘La muerte juega a los dados’, una novela ‘desestructurada’ en varios relatos que me hechizó. Cuando llegué a su última página dije: ‘yo, de mayor, quiero escribir como ella’. Fue de esos hallazgos afortunados que ponen en marcha una adicción.

‘Las otras vidas’ es el segundo libro que leo de esta argentina afincada en España desde 1976, como tantos otros que, en una primera oleada huyeron de la dictadura y, en una segunda, del corralito. Una colección de relatos, a cual más bello, sobre el desarraigo y la sensación de permanente extranjería y provisionalidad que padecen los emigrantes, ‘no hay casa cuando se deja un país, se vive a la intemperie, el corte no cicatriza’. Algunos de ellos, magníficamente absurdos, divertidos aunque sesudos y profundos, como ‘Yo, en otra vida, fui avestruz’, que la propia autora reconoce como su biografía, ‘Dos flechas de Cupido’ o ‘La sirena’; otros, provocadores como ‘Paternidad’,  una disección de los sentimientos enfrentados que puede experimentar un hombre ante una paternidad que le coge ‘a contramano’  y otros, la mayoría, desgarradoramente emotivos para cualquiera capaz de ponerse en el pellejo de tanta gente que, por una u otra razón, lleva la casa a cuestas y siente la extranjería como ‘Un ropaje pesado y húmedo que se adhiere al cuerpo, es la médula de la soledad, una sensación que solo entiende quien la padece’. Relatos de exiliados que, aunque posean la misma lengua que la del país de acogida, ‘todo nos une, le había dicho su madre, hija de españoles, no te preocupes, hablamos el mismo idioma (…) Todo nos une –reflexiona la hija-. Todo menos el idioma,  no dejan de ser extraños, diferentes, como transportados equivocadamente por una mano inmisericorde de un lugar a otro, sintiéndose ‘de ningún lado’, vagando por el mundo buscándose, reconstruyéndose, recordándose para no disolverse en la invisibilidad, cuando no la franca hostilidad, de sus congéneres. De todos, dos historias me han impactado especialmente: ‘Con las mujeres nunca se sabe’, un relato estremecedor sobre los efectos devastadores de la guerra en la existencia de quienes, en el mejor de los casos, salen vivos, que no ilesos psicológicamente. El otro es ‘Exilio’, el que cierra este volumen. Desgarrador, fortísimo, de los que te secan la saliva de tanto como tienes que tragar para digerirlo. Una historia que se desdobla en muchas historias cuyo hilo conductor es la salida de Argentina, huyendo de la dictadura, de una mujer y su lucha por rehacer su vida de muchas formas distintas en muchos países distintos y con muchas muletas distintas, en un intento, ese sí, igual para todos los casos, de sobrevivir al espanto, a la lejanía, al recuerdo corrosivo, a la sinrazón que nos arroja al mundo sin otro ropaje que la firme decisión de salir adelante. Cueste lo que cueste.

En suma, Clara Obligado es una escritora que es ‘obligado’ leer.