Mis pasos firmes
marcan el compás de mi deseo
y alteran el sopor del mediodía.

Avanzo en la dirección de mis sueños.
Hoy, la gravedad no es mi ley.
ni hay dilema entre el querer y el deber.

Mi mirada, puesta en el horizonte,
allá donde me lleva el camino,
al lugar donde, al fin, me espero.

Y todo contenido en este instante
en el que soy consciente
del milagro de estar viva.

Todo. Nada.

En este mediodía
en el que soy
el camino y la que camina,
la eternidad no es un deseo,
la eternidad es ahora.

Ⓒ Lawolemba