La claridad se va colando entre las costuras de la madrugada.
No quiero verla.
Aún no.
En tu pecho, sigo a salvo de la aurora.

Los ladridos de los perros lo anuncian.
No quiero oírlos.
Aún no.
En tu boca, sigo a salvo de la aurora.

La urgencia acallará el eco de nuestros gemidos.
No quiero sentirla.
Aún no.
En tu sexo, sigo a salvo de la aurora.

El peligro es inminente.
Lo sé.
En un instante todo comenzará de nuevo.

El cansancio disimulado por el maquillaje.
El metro abarrotado de almas ausentes.
La peligrosa indiferencia de los tibios.
La bendita resistencia de los ingenuos.
La ambición de los insaciables.
Las muertes a destiempo.
Las vidas sobrevividas.

Pero aún no.
Fundida en tu abrazo,
aún estoy a salvo del momento en el que todo envilecerá de nuevo.

© Alicia Domínguez