El viento aviva las llamas.
No temas atravesar el fuego.
Desde el cielo,
tus mujeres te llevan en volandas
sobre ascuas encendidas.
Acéptalo:
el fuego no quema
a quien comparte su naturaleza.

Acepta que eres viento.
Acepta que eres fuego
y ábrete a lo desconocido.
Más allá habita el milagro
Y detrás de él, nosotras.
Las que fueron
Las que somos
Las que serán.