Como historiadora y persona de izquierdas, rechazo profundamente el falangismo, ideología en la que se apoyó el golpe de estado que acabó con el gobierno legítimo de la República y, durante cuarenta años, sustentó un durísimo sistema represivo que se ensañó con los ‘desafectos’. Y Mercedes Formica estaba afiliada a la Falange desde antes del golpe de Franco. Entonces, ¿qué debe pesar más para mí? ¿Su pasado falangista o su legado feminista? ¿Debo condenarla por ser falangista o defenderla por conseguir un gran avance para las mujeres?  Complicada tesitura. Leer artículo