“Abuela, estoy contentísima. Hace unos días, la Unión Europea ha sacado a nuestro país de la Unidad de Cuidados Intensivos. Dice que vuelve a fiarse de nuestra economía. Nos han dado el alta. Salimos con un pulmón y un riñón menos, sin un trozo de hígado, —nos obligaron a donarlo a un Fondo de Inversión con sede en Delaware—, sin una córnea —el alemán que la tiene ahora dice que está encantado de parecer un husky siberiano—,  pero, al menos, estamos vivos”. Leer artículo