Estoy segura de que dentro de unos meses volveré a leer esta novela. O al menos partes de ella. Porque es de las que llegan dentro, de las que cuentan cosas que pueden ser las de cualquiera. Que, a veces, hace que nos reconozcamos en alguno de sus párrafos como si nos estuviésemos mirando en un espejo. Puede que no sea agradable o que duela, pero al pensarlo después resulta extrañamente satisfactorio y se queda con nosotros. Este es sin duda el gran mérito de la novela. Leer +