La historia no arranca, confundimos realidad con verosimilitud, demasiados detalles aburren al lector, la trama no avanza, sermoneamos al lector, nos polarizamos: el bueno es muy bueno y el malo, muy malo, etc. Descubre en este magnífico artículo publicado en el blog ‘Oficio de escritor’, cómo evitarlos. Leer +